viernes, 30 de noviembre de 2007

Mini reportaje: Ignacio Acevedo y Noelia Oliva

¿Qué sería de toda película sin una buena iluminación? En Recortadas, contamos con el ojo y la buena predisposición de la dupla Noelía-Nacho, quienes dijeron lo siguiente.

¿Cómo llegaron a la película?
Nacho: Yo a través de Mauro, el camarógrafo.
Noelia: Yo, a través de Nacho.

¿Son fanáticos del género?
Noelia: No.
Nacho: Yo sí. Me encantan El exorcista y Al final de la escalera.

Cuentenme sobre la fotografía en Recortadas.
Noelia: En realidad, cuando nos llegó el guión, nos juntamos a leerlo, a imaginar el clima. Queríamos usar luces puntuales, darle un clima íntimo, jugar con las diferentes temperaturas colores. Después comenzamos a amoldar lo que habíamos imaginado a las cosas que teníamos y podíamos conseguir. Es parte técnica de la película como muchas otras. Por eso la estamos filmando a pulmón y con lo que tenemos.

¿Con qué cámaras están trabajando?
Nacho: Con una Panasonic. Lo que tiene de bueno es que va a 25 (cuadros) progresivos reales. Eso le da una mayor calidad y una imagen más cinematográfica.

¿Qué podemos esperar de Recortadas?
Noelia: Una excelente luz (risas).

jueves, 29 de noviembre de 2007

Feliz domingo (para los Recortados)

Domingo 25 de noviembre.
Me despierto en mitad de un mediodía soleado y caluroso, con pajaritos cantando en las copas de los árboles.
El equipo de Recortadas ya está con los preparativos de las escenas a filmarse. Hay un poco de bronca por parte de la mayoría, ya que la escena nocturna clave no pudo filmarse porque amaneció demasiado pronto.
En el claro donde pocas horas atrás se formó un clima de fogón, una mesa con cuatro platos. Ahí se sentarán los personajes de July, Laly, Diego (Alberto Ajaka) y Guido (Patricio Arellano).
Junto al horno de barro, Daniel y el siempre atento Marcelo “Chelo” Diez, el electricista, juntan madera para encender un fuego. Hoy almorzaremos choripan.


Levy y Ajaka, sentados a la mesa. De fondo, el equipo.

Caminando entre equipo y actores me reencuentro con Rolando Dumas, el actor que supo trabajar con Niní Marshall, Lolita Torres y Mamie Van Doren. Vale destacar su vestimenta: . camisa blanca, pantalón de vestir blanco, botas texanas. Otra que Don Johnson. Me entero que también es instructor de tiro en el Tiro Federal Argentino. De hecho, esta vez vino para aportar una parte de su armamento: una pistola 9mm y una escopeta Winchester calibre 22 con mira telescópica. “Un deporte muy lindo, el tiro”, confiesa. “Mucha gente dice que mata. Pero también mata la esgrima y el boxeo y el tae-kwon-do”.
De golpe recuerda que no debió haber venido, ya que había quedado muy molesto con el director. Igual, por suerte, se quedó por el resto de la jornada.
Nancy está a full maquillando a los actores. Arellano caza la guitarra de Marina y se pone a tocar y a cantar. Es muy bueno. Se nota que sabe. Es más: es coach del oficial Fabián Schulz en Cantando por un sueño.
Por su laptop, Fede nos muestra el trailer de Padre, un unitario que está preparando. Al parecer, es una historia dramática, que muestra el lado sensible de Mr. Sande.
Nancy y Flor terminan de caracterizar a Levy. “Parecés una bataclana”, le dice doña Mirtha, al verla con ropas tan llamativas.
Siempre por su laptop, Fede pone música de Bob Marley. Suena “One love”.


13:28.
Se filman planos de la llegada de los jóvenes personajes a la casa de campo, y el recibimiento por parte de Doña Elisa. Las tomas se realizan usando dos cámaras, una manipulada por Mauro, y la otra, por Nacho.
Ahora sí, a almorzar choripan.


14:43.
Ahora toca filmar las escenas que marcan un quiebre en el tono de la película. Sólo les diré que comienza con los jóvenes sentados a la mesa ya mencionada y comiendo ensaladas traídas por Doña Elisa. Como habrá mucho diálogo, los actores pasan la letra varias veces.

Chaco y Arellano, listos para filmar.

Daniela Kronenberg cuenta anécdotas suyas con amigas en la Costa. “Ellas van de levante. Yo juego en la arena”.
A filmar.
Se tiran varias tomas de cada plano, incluso de uno en particular, del que no voy a dar detalles.
“Listo, nos fuimos”, dice De Caro.
Son las 17:00 pasadas.

Al despedirme de Rolando, le pregunto si se irá a tirar unos tiritos. "Por supuesto", me dijo. "Voy al Tiro Federal y gatillo un poco". No captó el doble sentido.


martes, 27 de noviembre de 2007

Todos en la madrugada

Sábado 24 de noviembre. Toca filmar en un campo ubicado en las afueras de La Plata, durante la noche-madrugada de hoy y el día de mañana. Por lo tanto, la mayoría del equipo sale para allá en auto a eso de las 17 hs.
Un servidor va un poco más tarde —a eso de las 19:30—,con Caserta y Susana Conti, la actriz que interpreta a Doña Elisa, un personaje importante en la historia, al punto que no puedo contar mucho al respecto, excepto que parece una dulce abuelita.
Este fin de semana tampoco podremos contar con Laura (Sigue en el Festival de Cine de San Luis) pero tampoco con Flora, quien debe estudiar para exámenes. Seguro le irá bien.
Durante el trayecto, Oscar, el chofer del auto y amigo del padre del productor, cuenta que de chico quiso ser actor, pero la vida lo llevó por otro camino. Pero supo tener una oportunidad dorada. “Mi tío era Tino Pascalli”, cuenta, refiriéndose a aquel actor alto, pelado y co cara de bueno que brilló en Los Campanelli y en La Tuerca. “Murió el año pasado, pobre”.

20:40.
Luego de atravesar toda La Plata y de hacer kilómetros de campo, llegamos a la locación: una casa en medio de la nada, dentro de La Armonía, una colonia atestada de invernaderos.
Ciertamente, es una casa bien de campo, perteneciente a Daniel (una mezcla de Horacio Guaraní con Argentino Luna) y a Mirtha, tíos de Eugenia.

El siniestro garaje

A pesar de que ya es de noche y si no fuera por el mini pan encendido estaríamos a oscuras, pueden apreciarse un garaje rústico, criadero de conejos, hornos de barro, pieles de conejo colgando de ganchos (¡!) y un tractor que formará parte de una de las escenas a rodarse. Es más: un grupo de los hombres debemos mover el vehículo para cuando sea la hora de filmar.




Simpáticos conejitos.


En uno de los árboles ubicados a los costados del sendero que lleva a la casa, una hamaca yace encadenada a una rama. Se encuentra casi en la penumbra y por momento uno no puede verla. Como Daniela Kronenberg, quien venía caminando tranquila y se la llevó puesta en la cabeza. Tan fuerte resultó el impacto, que se dejó caer en el pasto. Alguien le trae una bolsa con hielo. Pero lejos de retorcerse de dolor, Daniela ríe y bromea. “mañana me va a salir un chichón gigante”, dice.


21:46.
Los directores de fotografía y Chelo, el eléctrico, disponen luces y cables por el terreno. Nacho trata de colgar un fresnel de una rama a como cuatro metros de alto. Sube a una escalera, sostenida por casi todos los demás. A pesar de los varios intentos, no lo logra. Checha lo reemplaza, pero tampoco hay caso. Se recurrirá a un trípode.
Eugenia reparte hamburguesas en pan, que bebemos con jugo. Muy rico.


22: 15.
De Caro, Checha y Alejandro “Pompeyo” Zanga salen a filmar una escena de ruta en el coche de Oscar. Los acompañan Mauro con la cámara.
En tanto, el resto del equipo sigue preparando las luces para las escenas a filmarse en los alrededores de la casa. Es preciso meterle. Según Eugenia: “A las 5 AM amanece, y AMANECE. Se pone todo claro”.
Por lo pronto, es re de noche, hace cada vez más frío y la luna llena hace pensar en la leyenda del lobizón.


Más tarde.
En un claro al costado de la casa se realiza un fogón, pero sin fogón (¿?). Marina, Flor Molinari, Nancy y los chicos de Studio FX Gonzalo y Sabrina, y un servidor nos sentamos a escuchar tocar la guitarra a la directora de arte, al tiempo que bebemos vino tinto. Se genera un muy lindo ambiente. Luego Nancy y Flor salen a preparar a Susana, pero son reemplazadas por los regresados De Caro y por Checha, quien caza la guitarra y arremete con un estupendo repertorio: Los Beatles, Paralamas, tnagos varios, “La isla del sol”, un divertido gato de los Les Luthiers y hasta canciones collas. De Caro ríe y le pide un tema tras otro.
Acaban de llegar Sebastián, Chaco y Mariana, quienes no tardan en sumarse al no-fogón. Muy simpática la capucha del buzo de Levy: lleva dos cuernitos que uno se tienta de agarrar.
En el otro sector, la producción viene atrasada porque uno de los reflectores no funca. ¿Se habrá roto?


Medianoche.
Se filman planos de Pompeyo llegando con el auto. Salen bien.
Gonzalo y Sabrina preparan una cabeza con un agujero en medio de la cara. Al lado, un torno de maniquí y un envase con sangre falsa. Queda claro que la escena que involucrará estos elementos no será romántica.


Minutos después, se filman planos de Pompeyo llegando a la casa y encontrándose con Doña Elisa. Antes de tirar tomas desde distintos ángulos, Mirtha sale de la casa diciendo: “Vamos a ver a Doña Luisa (sic)”.
Decisión de último momento. Una de las escenas a filmarse requiere de dos patovicas, pero sólo se cuenta con uno (Mariano Espinosa, encargado del backstage). Como segundo patova queda designado Sebastián Fernández, culpable del site. “De acá me vo ya Hollywood”, bromea. “Hago Rambo VII”.
De Caro y Gonzalo hablan del plano que se filmará en minutos: un detalle de un brazo de maniquí siendo incinerado por un soplete. Contarles más de la escena sería un pecado.
“Si mi esposa me hace un mate estaría feliz”, dice De Caro mirando a Flor (aclaro por si acaso: no es la esposa).
Diego fotografía el brazo falso. Gonzalo prueba el soplete. Da impresión.
“Esta es la escena en la que volamos el tractor”, dice Javi. Los dueños de casa (y del tractor) ríen.




El tractor en cuestión.

Lo del brazo se filma en una sola toma. El resultado es aterrador.
A continuación, un plano tampoco demasiado menos light: una cabeza siendo incinerada.
Son las 02:12. ¡Hace muuucho frío!
“Listo, vamos a hacer Ghost Rider”, dice De Caro, frente al monitor.
Sonido, cámara, acción... Y, en uno de los momentos más memorables de la noche y seguramente del rodaje, la cabeza de telgopor queda rostizada. Tan impresionante fue, ue todo el equipo vuelve a ver la toma.
“¡Cómo pueden filmar estás cosas!”, comenta Daniel.


Quedan menos horas de oscuridad. Hay que filmar rápido. El equipo trabaja a full. Llegan Mariano y Fede con dos de los acotres, entre ellos, Patricio Arellano. Ambos quedan en manos de Nancy y de Flor. Chaco y Levy duermen.
El frío es demasiado. Algunos permanecemos dentro de la casa, comiendo bizcochuelo y bebiendo café o mate.
Zanga y Arellano pasan la letra. Les toca filmar una de las escenas más intensas de la película.


04:00 pasadas.
El equipo, casi listo para filmar.
Un servidor se cae de sueño y de frío. Tras quedarme dormido en un sillón, voy al cuarto en donde la mayoría reposará en bolsas de dormir. Marina ya está acostada en un sillón y cubierta por una frazada.
Me ubico sobre una sillas, como los niños que se duermen en las fiestas. Se me cierran los ojos. Los ruidos del equipo se oyen lejanos...

lunes, 26 de noviembre de 2007

Postales de rodaje

Algunos fotos que testimonian el rodaje del viernes 23 de noviembre, en La Plata.

Nancy maquillando a Levy.

La impresionante fachada de una de las residencias clave del film.
Según el equipo, la descurbieron por casualidad.

De Caro da las últimas indicaciones al dúo protagónico.


Daniela Kronenberg, nuestra nuenca bien ponderada
claquetista, saluda con una mano borrosa.

Iluminando la escena.

sábado, 24 de noviembre de 2007

¿Mal clima?


Hacer cine no es un “viva la pepa”. Y cine independiente, tampoco.
El sábado, luego de filmar las escenas de Laly y Medio Ramos, el equipo de Recortadas debatió sobre la conveniencia de filmar al día siguiente la mayoría de las escenas de ruta. Sucede que la acción de la película transcurre en un mismo día, y el clima es demasiado impredecible: dentro de un mismo rango horario llueve, se pone fresco, para de llover, sale el sol, sube la temperatura, vuelve a llover 8ª veces con sol y todo), y así todo el tiempo. Eso es lo que pasó el último fin de semana.
Algunos miembros del equipo optaban por salir a filmar igual. Otros creían más conveniente suspender la jornada y pasarla para el miércoles, con un equipo reducido. Pero el miércoles, como los demás días de la semana, resulta un día complicado para la mayoría. La discusión se torna áspera. Alguien grita: “Hay que poner huevo. Es una película independiente, hecha bien a pulmón y más que nunca todos tenemos que tirar para el mismo lado”.
Al final se decide esperar hasta la mañana del domingo, para chequear cómo estará el clima. Una decisión que tampoco convence del todo. De todas maneras, la onda entre los Recortados nunca deja de ser la mejor.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Policías en acción


La película Filmatrón, el opus mágnum de Farsa Producciones, mostraba un futuro totalitario en donde está prohibido realizar films de género. Quienes osaban infligir la ley eran atrapados como criminales y desaparecidos del sistema.
“Es sólo una película”, pensaba un servidor... hasta el sábado pasado.

El trayecto del locutorio a la casa de los padres de Eugenia también se hace en autos. Nuevamente viajo con Sebastián y con Daniela, nuevamente suenan Los Cafres.
Otra vez viajamos como caravana, un vehículo detrás del otro a través de calles demasiado angostas, principalmente debido a los autos estacionados junto a las veredas.
De pronto advierto la presencia de un patrullero, que no tarda en colarse entre nosotros y el auto siguiente, donde, entre otros, viaja De Caro.
“No nos irán a detener”, me dije, más en broma que en serio.
Pero faltando pocos metros para llegar a nuestro destino, veo tres patrullas más, oficiales en bicicleta (¿?) y hasta dos camionetas policiales. Miro al cielo, por si también bajan helicópteros. Los canas, excitados, gritan, se mueven con rapidez, como si acabaran de desbaratar a una red de narcotráfico.
Una multitud alrededor del auto de Checha. Al bajarnos del auto y acercarnos al gentío, descubrimos que varios oficiales cachean a Nacho, a Noelia y a Fede. Al pobre Checha —¡Checha, el tipo más bueno, humilde y de perfil bajísimo!— lo registran igual que registrarían al mismísimo Bin Ladem. Otro oficial abre el baúl del auto y saca unas cuantas valijas. Tal vez espera descubrir kilos de pastillas de éxtasis, una bomba nuclear o los restos de Julio López, pero sólo encontrará micrófonos, cables y consolas.
A unos metros, Caserta le habla a un oficial con cara de bulldog, pero lo hace levantando la voz y el tipo se le acerca para pedirle que baje el tono, y hasta amaga con desenfundar.

“Mirá la mina”, dice Rulo, y me fijo en la única oficial mujer del grupo. Alta, bien provista de adelante. Casi dan ganas de pararse frente a ella y gritar: “¡Yo maté a Norita y a María Martha!”.
Tras un intercambio de palabras con el que parece ser el comisario, dejan de registrar a los nuestros. Queda claro que fue un gran malentendido. Ver varios autos andando muy juntos les había parecido sospechoso. (Al parecer, en La Plata no deben tener mucha acción).
Un servidor piensa: “Después de todo, la vida real todavía no se parece tanto a Filmatrón”.
Tras el saludo y las disculpas correspondientes por parte de los policías, los Recortados entramos en la casa de los padres de Eugenia. Ahí nos ponemos a bromear sobre el reciente episodio. A Checha se lo nota bien, pero en el fondo debe haber quedado algo nervioso. Un grande, Checha.
No se vayan, que falta el comentario de Rulo.
“En vez de Recortadas”, dice, “la película debería llamarse... Ahora no me acuerdo”.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Rodando en La Plata

Sábado 17 de noviembre. La de hoy será una jornada de rodaje muy particular. Para empezar, el equipo de Recortadas debe regresar a La Plata, donde se filmaron varias escenas al comienzo del rodaje. Para aprovechar la luz del día, es preciso salir temprano.
BIEN TEMPRANO.
Si bien Laura no estará con nosotros este fin de semana, debemos reunirnos en su apartamento, ¡a las 5 AM! Por eso casi todos los integrantes del equipo que vivimos en la Zona Sur —Sebastián Fernández, Daniela Kronenberg y un servidor— viajamos en el auto del muchacho. En las calles, grupos de pibes en dirección a boliches o tomando cerveza en esquinas, y, ya en Capital, prostitutas en casi cada esquina. Todavía es de noche.
Llegamos bien. En la puerta, dos de los eléctricos. Entre ellos, Fede, quien parece venir de pasarla muy bien. “Perdí a Nacho en el camino”, logra decir.


Ya dentro del apartamento, Flora se encarga de atendernos. Al verla con el cigarrillo entre los dedos noto que tiembla. Menuda presión la que siente: durante este finde debe reemplazar a su inseparable Laura por primera vez en lo que va del rodaje. Pero es muy inteligente y resuelta, y lo hará muy bien.
Vale detenerse en las características del depto. Compacs de grandes bandas como The Cure, Bowie, The Flaming Lips. Posters relacionados con el cine (destaca uno de El ataque de la mujer gigante, semi clásico de los '50), y cuadros de Los Beatles. Hay fotos y posters hasta en el baño: los más llamativos muestran al futbolista David Beckham y a los Rompebodas Vince Vaughn y Owen Wilson en una foto de la revista Rolling Stone. En definitiva, un excelente gusto el de Laura (bueno, salvo por lo de Beckham, pero allá ella).
Va llegando el resto del equipo —entre ellos, Nacho, cuya ausencia preocupaba a algunos— y las actrices: Mariana, Chaco y Soelí, quien interpretará a la madre de Laly. Algunos bebemos té. Otros, el mate “tipo botellita” de Javi Facciuto. Sí, estamos todos medio dormidos, pero entusiasmados. De Caro bebe Speed, tal vez para cargar energías, ya que, al igual que la mayoría, viene de no dormir.
Faltando cinco minutos para las 6, partimos. Vamos en coches (cuatro en total), y en clave de caravana. Yo sigo viajando con Sebastián y con Daniela. Amanece.


Unos cuantos minutos después.
Vamos por la ruta. Sebastián y Daniela hablan de lo bueno que es salir con amigos, pero también del o lindo que sería estar de novio. “Alguien a quién llamar para saber cómo anda, alguien con quien ir al cine...”, confiesa el responsable del site.
A los costados, los edificios y casas comienzan ser reemplazados por pasto largo y árboles. Por entre las nubes (igualitas a puré que flota, como diría el gordo Casero) se filtran gruesos rayos de sol.
Una linda postal. Por el equipo de audio del auto suenan Los Cafres.


06:19.
Llegamos a La Plata.
Paramos en una estación de servicio, donde la mayoría aprovecha para abastecer los vehículos, estirar la piernas y hablar sobre las escenas a filmarse. Algunos compran café.
“Sigamos”, dice De Caro, quien luce una muy piola remera de Hellboy.
Quien escribe estas líneas no conoce mucho de La Plata, por lo que, durante la siguiente media hora, no deja de mirar por la ventanilla. Todavía es muy temprano, por lo que no hay nada demasiado llamativo. Eso sí. Muchas casas recuerdan a barrios de Banfield. Kronenberg, la banfileña del grupo, está totalmente de acuerdo.


A las 7 y minutos llegamos al locutorio, escenario de las primeras escenas que se filmarán. Nos recibe Eugenia Talice, productora y responsable de conseguir locaciones en tierras platenses.
Al comienzo de este post dije que era un día muy particular. El otro motivo de tanta particularidad es la de mi colaboración delante de cámara. Me toca interpretar a un nerd que chatea con el personaje de Laly. Justamente, es lo primero que se rodará.
Nacho, Noelia Oliva, Fede y el otro eléctrico se encargan de las luces. Marina, la directora de arte, quita algunos afiches para reemplazarlos por otros. No debe colarse ningún chivo. Flor Molinari, la vestuarista, prepara el vestuario de Chaco (Flor: ahora no vayas a decirme que sólo te describo jorobando con una peluca, jeje). En tanto, De Caro fue al kisoco de revistas ubicado a pocos metros y compró el Clarín, pensando que se publicaría una nota sobre terror argentino de la que fue partícipe. La notita no salió, pero el diario está interesante: el Suplemento Ñ vino con una interesante entrevista al grosísimo Ray Bradbury, y en la página de deportes se confirmó la negativo de Carlos Bianchi al ofrecimiento del presidente de River José María “Jabba the hutt” Aguilar.
“¿En dónde se habrán metido los hinchas de River?”, pregunta irónicamente De Caro (en Recortadas casi todos somos de Boca).
Dentro de una cabina telefónica, Nancy se encarga de maquillarme. Por mi cara y mi cuello pasa crema de limpieza, un tónico, y fijador. “Un trámite”, dice.


08:26.
Todos a sus puestos. Mauro prende la cámara; Checha, los micrófonos y consolas. De Caro grita “Acción”.
El plano mostraba a un servidor frente a una computadora, tipeando y girando la cabeza en dirección a laly. De Caro dijo que estuvo excelente... Pero la larga toma debe repetirse por un problema con la cámara. Primero se filman planos de Chaco.



Chaco (o Laly) en su puesto.

Volvemos a hacerlo mío, más otros planos en donde pago y salgo del local. Los pibes dicen que quedaron muy buenas. Aplauden.
Mientras desalojamos el locutorio, aparecen Rulo y Caserta. Un grande, Rulo, no me canso de decirlo. Fiel a su costumbre, se puso a contar chistes malos y anécdotas más que interesantes. Además, dice que quedó contento con la entreviste que le hice y posteé en este blog.

Del locutorio vamos a la casa de los padres de Eugenia. Una residencia elegante, muy cómoda, donde se filmarán las escenas de Noelia y de Soelí, quien, caracterizada, parece Moria Casán (seguro que las chicas de arte lo tuvieron en la cabeza). Menos mal que estamos dentro de un lugar: afuera se largó a llover con todo.
Entre los preparativos, equipo y actores almuerzan empanadas traídas por Caserta. “Rulo está haciendo Super size me con las empanadas”, comenta De Caro, ya que Mr. Margani tiene buen apetito. Luego ,el director se reúne con Chaco y con Soelí y explica la escena, que contendrá no poca carga dramática. Al punto que habrá muchos planos secuencias para acaparar toda la intensidad.


Soelí, Chaco y la pelada de Javi.

Qué clima más impredecible. ¡Ahora sale el sol!
Cuando el reloj marca las 13:22, arranca la filmación de la escena. Es indispensable un clima más intimista, por los miembros del equipo no involucrado en la realización debemos salir a la vereda. Desde ahí podemos escuchar las fuertes discusiones entre los personajes de Laly y su madre.
El cielo se nubló. ¿Volverá a llover?
“La lluvia nos jodió la existencia desde el primera día de rodaje”, dice Eugenia.
Termina de filmarse el dramático dueto. Aplausos para las actrices, quienes quedaron agotadas. Rulo dice: “En esta película no se actúa bien. Se actúa GENIALMENTE”.


17:30 pasadas.
Vamos rumbo al puente donde se filmarán los últimos planos de la jornada. Tengo el privilegio de viajar en el auto de Rulo, el mismo que se usó en Mundo Grúa. Por el espejo retrovisor cuelga una bolita espejada que, al pegarle el sol, produce un simpático efecto de discoteca reducida. Tras ir varias cuadras por la Av. 13, desembocamos en calles repletas de lomas de burro. Pasamos por la República de los Niños. “Nunca fui”, dice Caserta, sentado junto a Rulo. “Voy a traer a mi hijo cuando sea grande”.
Llegamos a un paraje boscoso, al costado de la ruta. El equipo se encuentra junto al punte que servirá cómo telón de fondo de la escena de turno, en la que participan Levy y Chaco. Foto y sonido están listo, ya que fueron los primeros en llegar a la locación. Algunos están preocupados porque va habiendo cada vez menos luz. De Caro putea.
Se filman varias tomas dentro de un mismo plano. Los primeros intentos quedan maso-maso, pero los siguientes funcionan.
“¡Vamos que se va la luuuz!”, grita Javi.
Planos terminados. Aplausos. Se desarma todo y cada uno para su casa, ansiosos por ducharnos y dormir un poco. Otra vez vamos en coches como caravana.
Los Sureños viajamos como antes, más Fede. “Necesitaba esto”, dice el nativo de Temperley, mientras, por la ventanilla abierta, el viento le da en la cara.
Vuelven a sonar Los Cafres.
El sol, listo para ocultarse.