lunes, 21 de abril de 2008

Recortados, a filmar (Parte 1)

Sábado 19 de abril.
Mientras la humareda convierte a Buenos Aires en una parodia de Londres, ¡vuelven los rodajes de Recortadas!
La citación es a las 12:45, en el departamento de Laura Pisello, la jefa de producción. Llego primero. Laura todavía prepara el bolso. Por el equipo de audio suena Edith Piaf.

Laurita, en medio de los preparativos.

Toso y me sueno la nariz. No me he sentido muy bien últimamente, pero la piloteo. Eso pasa por salir tarde de algunas funciones del Bafici. Menos mal que los tés especiales y las Bayaspirinas me permitieron estar acá. “Vení sí o sí, man”, me había dicho de Caro por mensaje de texto, “Es crucial tu presencia”. Lo positivo: ya no me duele la garganta.

El gatito de Laura.

Van cayendo los miembros originales del equipo: Noelia Oliva y Fede Sande, co-directora de fotografía y eléctrico, respectivamente; la claquetista Daniela Kronenberg; Flora Insausti, mano derecha de Laurita; el sonidista César “Checha” Delgado. También llegan las protagonistas, Mariana Levy y Noelia “Chaco”, Antúnez. Y dicen presente tres de las nuevas incorporaciones: Virginia Irizar y Lila Iturri, las muy bellas asistentas de dirección, y Manu, ayudante de producción. Ahí viene otro nuevo... ¡Ah, no!: es el continuista Diego Fernández, que se rapó. Encima, con esa remera de los Ramones y los anteojos negros parece un patotero. Sólo le falta una barra de acero.


No parece, pero es Diego Fernández.

13:25.
Hora de partir.
Destino: La Plata, más precisamente la casa de los tíos de Eugenia Talice, productora residente de la capital porteña. Ahí ya se encuentra una avanzada del equipo, entre ellos De Caro.
Diego y Fede van en el auto de Checha. El resto, en un vehículo muy especial. La producción tiró toda la carne al asador y por eso en esta jornada contamos con un ¡motor home! Manu, el chofer Martín Caruso y un servidor nos sentimos benditos: compartimos el viaje con Chaco, Levy —que se ubican en el dormitorio, para repasar la letra—, Noelia, Laura, Flora, Kronenberg, Lila y Virginia. Casi un harem.


Chaco y Levy, seductoras.

Durante el trayecto a través de parajes fantasmagóricos, las chicas comienzan hablando del plan de rodaje y de la humareda, y ponen al día a las novatas. Luego charlan sobre el Bafici. Laura cuenta que no entendió I’m not there, inspirada en la figura de Bob Dylan. Varias de las otras chicas cuentan que fueron a ver a Dylan cuando tocó en nuestras Pampas.

Girls, girls, girls.

Laura conecta su MP3 a los parlantes del motorhome. Suena, muy apropiadamente, “London Calling”, clasicazo de The Clash.
Pero, a pesar del humo, Kronenberg y Laura fuman.

Laura fuma tranquila.

Y no dejó de toser ni de sonarme la nariz.
14:22.
Una vez en territorio platense, Laurita debe comunicarse vía celular con Caserta para llegar como corresponde, al tiempo que Flora mira el mapa.
Paramos diez minutos junto a una estación de servicio. Aprovechamos para ir al baño, comprar víveres y estirar las piernas.

Diego, Checha, Virginia y Lila, cuando paramos.


Cuando retomamos, el tema de conversación deviene en ex novios y hombres en general. Mejor no reproducir las expresiones de estas muchachas. La más suave salió de Laura: “Me gustaría ser la versión femenina de Hugh Hefner y vivir en una mansión llena de chongos”. Algo me dice que voy a estar en problemas por poner esto.
Vemos por la ventanilla una importante cantidad de motos estacionadas en un boliche.
“Reunión de motoqueros”, dice alguien.

15 y minutos.
Arribamos a La Armonía, donde viven los tíos de Eugenia.
Reencuentro con la pandilla: de Caro, Talice; Juan Pablo Caserta, gran productor; el eléctrico Chelo Diez y su asistente, Maxi Dugnani, otro de los nuevos; la directora de arte Marina “no me saques fotos” Sabate y la vestuarista Florencia Molinari; el cámara Mauro Narducci y el co-DF Nacho Acevedo. Hacía mucho que no los veía. Ausente con aviso: Javier Facciuto, asistente de dirección.

El equipo, a full.

Sin perder más tiempo, el director explica pasa a paso lo que se filmará a lo largo de la jornada. Las locaciones: los alrededores de la casa, incluyendo una especie de esqueleto de un vehículo. En la mayoría de las escenas, July y Laly, las protagonistas, escapan por un lugar boscoso. ¿De quién huyen? Eso es algo que no revelaré.
Bocha de mosquitos, avispas y otros insectos voladores. Laura rocía con Pelente a las actrices.
De pronto un numeroso grupo de motoqueros irrumpe en la vivienda. ¡Son los mismos que vimos en el camino! Imposible no recordar a los Hell’s Angels y la anécdota del periodista Hunter S. Thompson: cuando quiso mezclarse con ellos, terminó hecho percha por los golpes (igual, pudo publicar un libro sobre los tipos).
En realidad, se trata de las Águilas Argentinas, un grupo más pacífico que Los Ángeles del Infierno —hasta vinieron con sus familias—, y un elemento fundamental de este rodaje. Según De Caro, viene promocionados por Zanella, marca con la que hay un acuerdo.
Tras su presentación, Eugenia habla con Rubén, líder del grupo, mientras De Caro, Nacho, Mauro y Fede preparan la puesta.
Me sueno la nariz. Mi pañuelo ya no parece tal.

De Caro dirige a las Águilas. Orden principal: no mirar a cámara.

El director les agrace a las águilas por su presencia, los lleva hasta la entrada a casa de los tíos, y dice, en broma, que después sortearán a una de las chicas. A continuación, varios planos con cámara en mano, tanto de las motos como de los motoristas.

Motoqueros en acción.


De golpe aparece una camioneta blanca. Eugenia habla con el chofer, un señor mayor. Es preciso demorarlo un rato. Según la tía Mirtha, es un vendedor de colchones.
De Caro continua dirigiendo a los motoqueros. En realidad, habla con Rubén y él da órdenes a los demás empezando la frase con “¡Águilas...!”. Para filmar un plano subjetivo, Nacho va sentado detrás del líder.

Filmando a la versión argenta y pacífica de los Hell’s Angels.

Al terminar su parte, la mayoría del grupo permanecen en casa, mientras cuatro motoqueros y un equipo técnico reducido se van en motorhome a filmar en un aserradero. Antes de partir, un feliz Diego comenta: “Pude gritarles órdenes a los motoqueros”. Y, con ese look de matón podría pasar por uno de ellos.
Laura aprovecha para anotar los nombres, apellido y apodos de los motoristas, a fin de incluirlos en los créditos. Laurita quedó fascinada por todos. “Son lo mejor que me pasó en el rodaje”, confiesa.

Eugenia habla con las familias de las Águilas.

(Mientras escribo estas líneas no paro de toser ni de estornudar ni de sonarme la nariz. Sí, todavía estoy medio hecho bolsa. Espero no se me esté pasando nada).
En la hora y pico sin actividad en los alrededores de la casa, Laura y Eugenia hacen un balance (muy positivo) de la jornada. Chelo y Maxi ultiman luces para las futuras escenas nocturnas. Fede trata de comprar cerveza, pero se lo prohíben. “Nada de alcohol”, dice Eugenia.

Maxi, Eugenia, Laura y Virginia comparten anécdotas.

Un servidor hace contacto con Rubén. Un señor copado, bien predispuesto, que hasta aceptó responder unas preguntas para este blog.
Las familias de los motoristas pasean por el terreno, charlan con la tía Mirtha, ríen. Buena gente.
¡Y yo no paro de toser, carajo!

18:08.
Vuelven los cuatro motoqueros que filmaban en el aserradero.
Así las águilas Argentinas concluyen su participación en Recortadas. Nos saludamos y les agradecemos una vez más.

Las Águilas se van.

“Me casaría con todos”, comenta Laura al verlos partir. En tanto, Eugenia dice que ahora quiere una moto.
Y se van, en medio de mucho polvo y humo.
En un rato vendrá el resto del equipo.



Continuará...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

VARIOS TEMAS. VIERON LOS BOMBONES NUEVOS EN EL EQUIPO?
AHORA NO VALE QUEJARSE , CHICOS LINDOS Y CHICAS LINDAS!
HAY CARNE PAPA! A VER SI SE AVIVAN!
Y VOS DE QUE LADO ESTASSSSSSSS?

Peter Tosh dijo...

A VER CUANDO EMPIEZA
EL ENCHASTRE
QUE LA PAVA ESTA PAL MATE

ENTRE NOSOTROS
LES COFIESO
ENTRE RIMA Y ENTRE VERSO
QUE ACA EN ESTE RODAJE
YA MAS DE UNA
QUIERE UN GARCHE

IIIIOOOOOOOOLLLLEEEEEEE