miércoles, 21 de noviembre de 2007

Policías en acción


La película Filmatrón, el opus mágnum de Farsa Producciones, mostraba un futuro totalitario en donde está prohibido realizar films de género. Quienes osaban infligir la ley eran atrapados como criminales y desaparecidos del sistema.
“Es sólo una película”, pensaba un servidor... hasta el sábado pasado.

El trayecto del locutorio a la casa de los padres de Eugenia también se hace en autos. Nuevamente viajo con Sebastián y con Daniela, nuevamente suenan Los Cafres.
Otra vez viajamos como caravana, un vehículo detrás del otro a través de calles demasiado angostas, principalmente debido a los autos estacionados junto a las veredas.
De pronto advierto la presencia de un patrullero, que no tarda en colarse entre nosotros y el auto siguiente, donde, entre otros, viaja De Caro.
“No nos irán a detener”, me dije, más en broma que en serio.
Pero faltando pocos metros para llegar a nuestro destino, veo tres patrullas más, oficiales en bicicleta (¿?) y hasta dos camionetas policiales. Miro al cielo, por si también bajan helicópteros. Los canas, excitados, gritan, se mueven con rapidez, como si acabaran de desbaratar a una red de narcotráfico.
Una multitud alrededor del auto de Checha. Al bajarnos del auto y acercarnos al gentío, descubrimos que varios oficiales cachean a Nacho, a Noelia y a Fede. Al pobre Checha —¡Checha, el tipo más bueno, humilde y de perfil bajísimo!— lo registran igual que registrarían al mismísimo Bin Ladem. Otro oficial abre el baúl del auto y saca unas cuantas valijas. Tal vez espera descubrir kilos de pastillas de éxtasis, una bomba nuclear o los restos de Julio López, pero sólo encontrará micrófonos, cables y consolas.
A unos metros, Caserta le habla a un oficial con cara de bulldog, pero lo hace levantando la voz y el tipo se le acerca para pedirle que baje el tono, y hasta amaga con desenfundar.

“Mirá la mina”, dice Rulo, y me fijo en la única oficial mujer del grupo. Alta, bien provista de adelante. Casi dan ganas de pararse frente a ella y gritar: “¡Yo maté a Norita y a María Martha!”.
Tras un intercambio de palabras con el que parece ser el comisario, dejan de registrar a los nuestros. Queda claro que fue un gran malentendido. Ver varios autos andando muy juntos les había parecido sospechoso. (Al parecer, en La Plata no deben tener mucha acción).
Un servidor piensa: “Después de todo, la vida real todavía no se parece tanto a Filmatrón”.
Tras el saludo y las disculpas correspondientes por parte de los policías, los Recortados entramos en la casa de los padres de Eugenia. Ahí nos ponemos a bromear sobre el reciente episodio. A Checha se lo nota bien, pero en el fondo debe haber quedado algo nervioso. Un grande, Checha.
No se vayan, que falta el comentario de Rulo.
“En vez de Recortadas”, dice, “la película debería llamarse... Ahora no me acuerdo”.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo digo lo siguiente: Tanto despliegue para nada? Al fin y al cabo los verdaderos asesinos de policias, ladrones, narcotraficantes, estan sueltos... Porque no se pone mas esmero en encontrar a verdaderos malechores? Mal como siempre los argentinos siempre tarde.. Pregunto desde mi ignorancia.. si hubieramos sido robados, habria habido tanto despliegue y tan rapido? Otro episodio de esta apasionante producción de Recortadas...

FEDERICO dijo...

HAY QUE MATARLOS A TODOS!!!
NO IMPORTA SI SON INOCENTES O SON BUENOS POLICIAS, LA MUERTE ES LO MEJOR PARA ELLOS!!!
CUANDO MUERE UN POLICIA SE HACE JUSTICIA!!!

QUEDO CLARO QUE LOS ODIO NO???

Luis Diaz dijo...

hola sebastian, estuvimos viendo juntos superbad el lunes.
te dejo el link del blog de mi pelicula.
superbad me parecio suprema!
abrazo

http://hoylapelicula.blogspot.com

SOY YO, NO VOS dijo...

VERDADERAMENTE UNA VERGUENZA LA POLICIA EN ACCION
CUADNO HAY UN DELITO DE VERDAD SE HACEN LOS ZOTA MAL
PERO BUENO LA VERDAD ME HUBIESE GUSTADO MUCHO UN CORTO CON TODO ESE EPISODIO EHHHHH
SALUDOS